¿Hasta cuándo dejará mi corazón de pararse cada vez que me llamas?
¿Hasta cuándo seguiré con la esperanza de que te des cuenta, algún día, de lo que eres para mí?
Era el sábado por la madrugada cuando sonó mi celular, el tono que distingue tus llamadas entorpecía mis movimientos, traté de esforzarme por no contestar porque necesitaba, aunque fuera por una ocasión, negarme ante tus insinuaciones.
Hacía sólo una semana que volvimos a encontrarnos y revivimos aquellas noches de pasión me que llenaban de amor y de ilusión; no fue como antes, esta vez fue mas frío, diría que, tal vez de mi parte, un poco más conciente y con unas copas de valor, logré decirte todas las cosas pendientes que guardaba mi corazón, escuché de tus labios que me querías, que de verdad sentías todo lo que había pasado y que no había sido tu intención lastimarme; fueron palabras que realmente me confortaron.
Al día siguiente fue la mejor mañana que pude haber tenido en mucho tiempo, el despertar contigo siempre me llenaba de alegría, es como una droga que invade mi ser y me permite disfrutar cada respiro.
Creí estar tranquila,¡la mente es tan inteligente para engañarnos! la mía no fue la excepción, quiero todavía pensar que todo lo que dijiste es cierto, por un momento me sentí fuerte y libre de aquél sentimiento que me tortura, pronto me di cuenta de que no era así. Al transcurso de la semana tu acostumbrada indiferencia me hizo ver la realidad, otra vez estoy donde empecé hace un año, con las manos vacías, con la pequeña gran diferencia que en ese entonces no dolías como ahora.
Una vez más me buscaste para lo que para ti es una noche más, no te das cuenta que me doy en cuerpo y alma a ti, para mí es la entrega de amor más pura y sincera, es sentir que, al menos por un momento, eres sólo mío. Esta vez dije que no, no sé si pueda ser lo suficientemente fuerte para volver a hacerlo, contigo me encuentro débil, toda la fortaleza que hay en mí desaparece con sólo escuchar tu voz, tu sonrisa me cautiva y el roce de tus manos termina de enloquecerme, me desprendo de mi ser para ser sólo tuya, pero tú no lo entiendes, para ti es sólo un encuentro casual, una noche de placer... sé que me quieres, que dentro de ti hay algún sentimiento que creo que ni tú puedes explicar y mucho menos aceptar, pero eso no me es suficiente, no para lo que siento.
¿Hasta cuando dejarás de pensar que soy sólo un cuerpo?
Curly
3 comentarios:
Yo creo que lo importante es saber que no tiene con uno sino con ellos, con quien ellos son. El problema es que nos enrolamos con querer "cambiarlos": cambiar su forma de vernos, su forma de pensar, cambiar sus vicios. Nada de esto está en nuestras manos, cuando realmente aceptamos que así es, podemos seguir en la vida, liberarnos de esas obsesiones, de esas necesidades de que nos vean diferentes.
No tiene que ver con uno, tiene que ver con ellos.
Fe de ereratas:
Dice:
Yo creo que lo importante es saber que no tiene con uno sino con ellos, con quien ellos son.
Debe decir:
Yo creo que lo importante es saber que no tiene que ver con uno sino con ellos, con quien ellos son.
Por lo que leo, la relación siempre ha sido así y así era aceptada con esperanza de cambios. No, si se acepta así, así será siempre, como dice Tramontana, no hay manera de cambiarlos ni de cambiar nosotras... si dejo de funcionar para ti, déjalo ir, no debe ser difícil, porque lo que tu te imaginas nunca existió.
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