miércoles, 25 de junio de 2008

A primera vista

Avanzo despacio. No me gusta soltar toda la caballería de entrada porque ¿después que inventas?

Solamente una vez me ha pasado de enamorarme a primera vista. No me arrepiento un instante de todo lo que pasó esa noche. Sin duda, una de las mejores en mucho tiempo y en muchos sentidos. Las noches siguientes fueron aún mejores y las noches se convirtieron en días y luego en semanas y meses.

No. No llegamos a años. Él no pudo pero luego se arrepintió. Too Late. No puedo decir que ya lo saqué de mi alma pero, poco a poco, lo estoy sacando de mi vida. No puedo decir que ya no lo extraño pero sí que mi amor se ha ido transformando, diluyendo.

Nada es definitivo. No tenemos el futuro comprado ni bajo control. Nada es seguro. Hoy lo quiero lejos; mañana no lo sé.

martes, 24 de junio de 2008

olvidos

Para mi sorpresa, jamás lo extrañé.

Desde el día que decidí que debía estar lejos de él, mi corazón y mi cabeza lo olvidaron por completo.
No hubo ni un remordimiento, ni un solo momento de duda.

Yo creí que sufriría,, tenía miedo de luego quererlo a mi lado, que mis manos iban a doler de no sentirlo y no fue así… eso me libero y me permitió seguir mi camino.

Simplemente yo no pertenecía a esos brazos y a esa vida.
Fue un pasajero en mi tren y cuando termino su viaje a mi lado, simplemente se fue.

Atenciones

Aprendió cómo me gusta el café. Si bien en donde estábamos lo más fácil era una escala rápida en Starbucks es divertido su interés en que yo esté de buen humor y alegre desde temprano... y ¡vaya que es temprano! Tenemos que salir del hotel antes de las 7 de la mañana si queremos aprovechar todo el día.

Cuando se acerca la hora de comer se preocupa por que todos los comensales sepan que yo no soy carnívora y que, lo ideal, sería buscar mariscos. ¿qué mejor que aprovechar que estamos tan cerca de los Grandes Lagos? Una Tilapia de los Grandes Lagos es fácil de disfrutar.

Pocas veces un hombre me ha prestado tanta atención. Pocas veces me he sentido tan mimada, especialmente por un desconocido... un desconocido que no tendría inconveniente en conocer más, poco a poco, paso a paso.

Ágatha

Cambios



La misma sustancia, los mismos hábitos, los mismos gestos entre los dos. Tantos años juntos nos han hecho parecidos y nos reconocemos uno en el otro. Todo está igual. Lo único que ha cambiado son los sentimientos. Y eso no puede verse. Los ojos no llegan a esos espesores.


-Para que no me olvides, Marcela Serrano

lunes, 23 de junio de 2008

CASHBACK

No sé si soy buena escribiendo, ésta es de las primeras veces que me atrevo a hacerlo; alguna vez abrí un blog, pero no fui lo suficientemente constante para mantenerlo, sin embargo las 3 o 4 veces que expuse mi corazón, tuve mis críticas. Buenas o no, hoy lo hago nuevamente, dicen que escribiendo puedes arrancar de alguna manera el dolor que llevas dentro, o plasmar y dejar huella de ese momento de felicidad inmensa que se cruzó en el camino.

Acabo de ver una película, y no es que todas te hagan llorar o sentir, a no ser que en ese momento te sientes identificada con ella, esto me pasó con Cashback, película inglesa, buena por sus imágenes, buena por la fotografía, buena por la música, buena por la historia; una película que me hizo sentir, llorar y revivir con solo una frase (al final de la película) un par de momentos fuertes (si se los puede llamar así) de mi vida.

No retuve la frase literalmente, pero decía algo así: “a veces es bueno detenerte y vivir el tiempo, ese minuto, ese segundo donde se encuentra y se cruza el amor”, pero muchas veces, la mayoría del tiempo vivimos tan deprisa que esos momentos de amor los dejamos pasar y simplemente se van.

Cuántas veces hemos dejado pasar el amor delante de nosotros, por no detenernos a vivirlo, a sentirlo en el momento preciso, existe el momento preciso?. La película puede ser otra mas con un final feliz, pero no es esto lo que buscamos, una historia romántica con final feliz.

Con la película, con la última frase recordé dos minutos de mi vida, dos minutos que dejaron huella, dos minutos que no tuvieron ese final feliz…Dejé pasar los dos minutos, no los viví, no los detuve y los perdí.

Uno de ellos fue cuando viajé a un curso en Luxemburgo, en el cual coincidí con mi mejor amigo, amigo del cual me había enamorado, al cual quería muchísimo y que sabía que en este viaje las cosas podrían cambiar. En un minuto tuve la decisión en mis manos, la decisión de dejar de ser solo amigos y poder ser algo más… era lo que durante mucho tiempo esperaba, era lo que en ese tiempo soñaba. El dijo “quédate conmigo no te vayas”, tenía que decidir entre quedarme con él en Luxemburgo el fin de semana o ir con mis amigos y conocer Paris, total era posible no volver a tener esta oportunidad … este fue mi minuto, un minuto de decisión… la respuesta fue ir a Paris.

Mi segundo minuto fue con quien hoy es solo un amigo, pero que hace 6 meses y un poco más terminamos con una relación de casi dos años; dos años en los que me enamoré, viví intensamente, sentí; y que hoy aún duele y a quién aún extraño.

Todo cambió un día en que despertamos, él me abrazó, me dio un beso y dijo “deberíamos vivir juntos”, y sin detenerme a pensar mi respuesta fue” sí, hay que ver”… pero, porqué el hay que ver, que me detuvo a dar una respuesta corta, la que él esperaba … un simple sí!. Desde ese minuto, en que no tuve una decisión firme, la historia cambió hasta que terminó.

Fueron solo dos minutos, dos minutos que con otra respuesta hubieran cambiado mi vida, mi historia y tal vez, solo tal vez hubiera tenido mi final feliz, aquel que todos esperamos.

Existe el final feliz? o mis respuestas fueron las correctas?, ya no sé; sin embargo al terminar la película, lloré…sí que lloré, los recordé y añoré lo que alguna vez pudo haber sido… pero no fue.


domingo, 22 de junio de 2008

Dormidos

Me encanta sentirte en mi cama, junto a mi. Sentir tu respiración en mi cuello y tu brazo rodeando mi cintura, tu calor. Dejarme vencer por el sueño mientras sé que estás ahí, con tu cabeza en mi almohada. Tu cuerpo y el mío como piezas de rompecabezas que embonan perfectamente, desnudos, sintiéndonos el uno al otro, soñando. Ahí, en mi cama, conmigo... dormidos.


viernes, 20 de junio de 2008

Diosa, luna y amores


Fue una vida la que pasamos juntos, entre libros, historias, novelas, rezos y abrazos.

Siempre lo vi como alguien lejano, fuera de mi historia y de mi vida. De pronto y sin que yo me diera cuenta se volvió parte de todo lo que soy (o lo que fui).
Con el me hice dueña de la luna, me volví una diosa poderosa, una bruja, una princesa encerrada en su torre… me convertí en mar.


Lo espere una eternidad, lo he tenido a mi lado un ciento de vidas, ha sido padre, hijo, esposo, hermana, compañero, maestro.
Pero también las princesas despiertan a la realidad y se dan cuenta que su torre o es muy alta o de plano ya se destruyo y quedé completamente desprotegida, sin más anuncio que ese.
Un día esta mujer se dio cuenta que vivía una historia irreal, despertó, se inundó de llanto y tomó todo su valor para alejarse para siempre y sin dar vuelta atrás a esa pagina del cuento.

Le dejé esas historias al mar y le dije adiós.
La luna sigue siendo mía, las historias y los sueños se los deje en una maleta.
Los abrazos los repartimos a partes iguales.
Y el adiós… ese fue definitivo.


Devi

Devi: es una palabra en sánscrito que significa Diosa.
Devi es sinónimo de Shakti, el aspecto femenino de la divinidad, como se conceptualiza en la tradición hindú Shakta. Es la parte femenina sin la cual, el aspecto masculino, que representa la consciencia, queda impotente y vacío. El culto a la diosa es una parte integral en el Hinduismo.
Devi es, esencialmente, el corazón de todas las diosas hindúes. Como manifestación femenina de Dios, también se la llama Prakriti o Maya, ya que equilibra el aspecto masculino denominado Purusha.

Esta soy yo.

¿Sin pasado?

Porque sin pasado no tenemos futuro ni somos presente, sería bueno empezar desde tiempos anteriores.

Mi abuelo decía que los tiempos pasados siempre fueron mejores; mi abuela que sus tiempos eran muy diferentes. Yo creo creo que, aunque en el pasado me ha ido bien y mal, sin ese pasado no podría ser quien soy ahora, lo de menos es si fue mejor, peor o igual.

Mi primer amor platónico dejó de ser platónico en el momento que me plantó un beso. Yo tenía 13 años y vivía encerrada en una burbuja maravillosa donde nada pasaba, donde todo era lindo y dulce, donde había vacaciones al menos dos veces al año, donde el calor se solucionaba con un chapuzón en la alberca.

Mi primer beso, a los 13, no me sacó de esa burbuja sino que solo me alentó a pensar que, si hasta ese amor de adolescente, que yo creía más que imposible, podía ser realidad, entonces cualquier cosa que yo deseara con fervor podría suceder. ¡oh, dulce inocencia! ¡qué equivocada estaba!

La vida se ha ido encargando de enseñarme que no todo es color rosa y que no todo es fácil y que, tampoco, todo lo que deseo se hace realidad. La vida también me ha enseñado que todo eso no es verdad: que sí se puede soñar, que sin ilusiones no es divertido y que, si deseo con fervor, sí se pueden realizar mi sueños.

Sin pasado no somos. Sin pasado no tenemos. Nuestro pasado nos permite estar donde estamos.


miércoles, 18 de junio de 2008

Mi cuerpo y algunas implicaciones hacia el final del embarazo

Bien, pues debido a su entusiasta disposición por escuchar de mis desgracias, heme aqui posteando por primera vez.
Como antes comenté, después de casi un mes durmiendo mi viejo y yo en cuartos separados me hacía falta esa sensación de tener a alguien a un lado para abrazarlo si quisiera (aunque ya casi nunca aprovechaba esa maravillosa posibilidad). Asi que el domingo me comí las palabras que originaron tal desalojo, como bien le llamó Nunu, y le pedí a mi viejo que regresara a dormir a nuestra cama.
No les platico el lamentable estado en que llegué el lunes a la oficina.
Toda la noche fue un recordatorio de las razones por las que ya no podemos dormir juntos en esa micro-cama. Sentí como la vez en que re-descubrí en el fondo de mi clóset una falda que tenía tiempo sin ponérmela, y pensé "que zonza, porque ya nunca uso esta falda?". Claro que después de tan solo una hora de estármela sacando de entre las nalgas y mojarme los muslos para que no se me pegara con la estática, recordé porque ya nunca la usaba.
Desafortunadamente de mi problema actual no me puedo deshacer tan fácilmente como me deshice de aquella falda. Esto nos tomará algunos miles de pesos (lo que cueste una cama king size) pero nuestra relación bien vale la pena.

La cosa es que ultimamente me han surgido otras preocupaciones, precisamente en torno a cuando llegue la dichosa cama King size. Y es que, por muchas razones el sexo entre nosotros se ha vuelto más y más esporádico los ultimos meses, y todavía faltan las semanas más pesadas del embarazo, el parto y la cuarentena. Osease que para octubre habremos sobrevivido por como 6 meses "a pan y agua" basicamente en esos rubros, y para que entonces tengamos un "come back" de fabuloso romance y erotismo siento bastante presión! porque me pregunto:
¿me podrá ver de nuevo mi pareja con ojos lujuriosos después de dar a luz, cuando me verá hacer gestos de dolor, asumir posturas nada glamorosas, emitir gemidos de lo más viscerales, expulsar una placenta y en resumen, no ser más que una hembra pariendo como cualquier otro mamífero? .. después de eso jamás podré volver a poner pose de femme fatal!
¿Y podrán volver a ser "objeto del deseo" mis bubis ahora que unos grotescos pezones las han convertido en eficientes máquinas lecheras?
¿Me quedará algún "misterio de mujer" después de que mi adorado viejo ya me vió hasta las entrañas?

Con tanta información que hemos adquirido ultimamente (de libros, artículos, videos, clases perinatales, consultas con el ginecólogo, etc, etc) sobre todo lo relacionado a la reproducción humana, la verdad llegué al punto en que veo cada parte de mi cuerpo demasiado funcional como para considerarlo sexy.
Por ejemplo, pienso en mi vagina y reconozco como fue diseñada para propiciar la fecundación y luego servir de canal de nacimiento... pero y a dónde se fue todo atisbo de morbo, todo pudor al siquiera pronunciar la palabrita!!??
¿Se acuerdan en la película de Matrix que dos tipos mirando a la misma computadora, uno veía la imagen de una rubia despampanante en vestido rojo y el otro solo veia la pantalla monocromática llena de códigos? ... más o menos asi me pasa.

En fin.

Pero ni de que preocuparse, ya nada más con haberme desahogado aqui como que puedo volver a ser positiva, y no creo que nada malo pueda resultar de una experiencia tan maravillosa como tener un bebé juntos. Quizá si nos requiera más creatividad, pericia o no se qué; de seguro cuando suceda nuestro reencuentro romántico/erótico efectivamente ya nada será igual que antes pero confío en que saldremos adelante, y entonces la relación será más fuerte, no?

Ya lo contaré cuando suceda.

martes, 17 de junio de 2008

El primero

Era extraño llegar a mi lugar todos los días y encontrar un dulce, un chocolate, un recadito. Je. Estaba enamorado.

Preciosa me decía. Sus ojos pispiretos, del color de la miel, me miraban a lo lejos, en el comedor, en los pasillos. Siempre buscando un pretexto para acercarse y saludar, para hablar conmigo. Un día nos hicimos novios. Al tiempo, me pidió que me casara con él. Yo era la más feliz.

Pasó el tiempo, porque éste siempre pasa, y me enamoré de él. Profundamente. Un amor puro y constante, sincero. Ya no era un amor de niña, sino de mujer. Un amor maduro y correspondido... o al menos eso pensaba entonces.

Se de sobra que me amó igual, con profundidad, con sinceridad pero, en algún momento, ese amor se tornó un martirio estás gorda, hace mucho que no te pones guapa para mí como hacías cuando nos conocimos, ¿para quien te arreglas si salimos? de todos modos te ves igual, mejor no salimos, no me gusta andar en la calle contigo así. y más cosas por el estilo. No. Jamás me puso una mano encima pero sus palabras me pegaban y me pegaban muy fuerte. Dicen que el maltrato sicológico es más fuerte que el físico. Y nadie acepta que está siendo maltratado hasta que está fuera o en algún momentito de lucidez.

A mi me tomó 3 años. Salí porque él así lo quiso. Se cansó de mí y me dejó. Me puso pretextos estúpidos después de seguirme cuando me cambié de ciudad; me cambié de ciudad dejando todo atrás, familia, amigos, vida porque quería hacer una vida con él, la vida que él me había prometido. Salir fué mas doloroso que entrar. Irónicamente yo no quería salir, me resistía a dejarlo ir, me resistía porque lo amaba y pensaba que sin él no podría vivir. ¡qué equivocada estaba!

No fue mi primer amor pero si fue mi primer muchascosas. Mi primer dolor profundo, mi primer hombre, mi primer decepción real, mi primer viaje en pareja... era m todo, era mi mundo. Sentí que me mataba. La única forma de evitar morir fué matándolo a él. En mi mente, él está muerto. En mi corazón, él está muerto.

Fui viuda a los 25 años.

Ágatha

Amor Platónico

1. m. amor idealizado y sin relación sexual.

A Mariano le toco jugar el papel de mi amor platónico. Fue amor a primera vista, yo tenia 14 y él 15 cuando lo ví por primera vez. Yo iba corriendo y choque con él y desde entonces no desaprecio de mi vida. Me dolía la barriga, me sudaban las manos, me daba risa nerviosa, tartamudeaba, me latía de prisa el corazón, todo eso eran efectos secundarios causados nada más por ver a Mariano.
Cada San Valentín le mandaba paletas de corazón con su profe, bajo amenaza de muerte si llegaba a decir quién era la fan del Mariano que cada año repetía esta acción. Pues así crecimos y todo el grupo de amigos al que pertenecíamos conocían mi afición por dicho espécimen y no faltaban las burlas, los aventones para que quedáramos abrazados, y así cualquier artimaña para que por fin anduviéramos. Pero nunca pasó nada, no pasábamos de abrazos, de rozarnos las manos o alguno que otro besito en la mejilla.
Apareció alguno que otro novio mío que yo trataba de ocultar a los ojos de Mariano, llegaron las arpías, digo, novias de Mariano. Pero nunca dejamos de ser amigos, ni él mi amor platónico, yo siempre era parte del inventario de sus cumpleaños y él de los míos. Así por la mitad de nuestras vidas. Mariano hasta ha sido el pretexto perfecto para esta soltería que me cargo.
Pero hasta los amores platónicos pueden perderse un día. Mariano siempre me visitaba cuando me mudaba de ciudad, yo hacía de su guía de turistas. Me gustaba el papel de anfitriona que jugaba con él.
Fue a visitarme, dos días antes de su partida fuimos a bailar, bebimos muchísimo, fumamos otro tanto, nos divertimos como locos. Recuerdo que yo me volvería a mudar de ciudad un par de meses después y eso me daba pavor. Mariano me abrazo y me dijo que yo era capaz de hacer cualquier cosa, que él lo sabía.
Esa noche había sido una de las más largas que he conocido. En el último bar que nos vio esa noche sucedió. Mariano se enredo en mi vestido y caímos al piso los dos y allí empezamos a besarnos. La gente nos miraba, querían ayudarnos a levantar pero ya que nos vieron ocupados, decidieron no molestar. Nos levantamos y sin dejar de besarnos continuamos bailando.
No sé en que momento le perdí el respeto a Mariano, que era casi como mi primo lejano (digo, por eso de que habíamos crecido juntos), hasta decían que nos parecíamos, teníamos los mismos ojos grandes, el mismo estilo de pelo y labios carnosos. Mariano era, puro amor propio. Les explico, decían que yo estaba enamorada de mí misma, del aire de familia que teníamos. Pero eso solo era un detalle en la historia.
En la siguiente canción nos llego la prisa y abrazados nos dirigimos al departamento. Seguimos besándonos todas las escaleras, que eran muchas hasta llegar al 5to piso, no saben como agradecí ese día que el edificio no tuviera elevador.El amor empezó a tomar forma, Mariano después de quitarse la camisa dijo que no tenía condones. Yo respondí rápidamente que había dos en mi bolsa. Mariano me miro de reojo y yo le dije, que eran para un caso de emergencia como ese. Nos echamos a reír.

Hasta aquí recuerdo lo sucedido. La mañana siguiente amanecimos desnudos, sentí que me sonrojé inmediatamente al verlo dormir allí al lado. Maldije al alcohol como nunca había maldecido algo en mi vida.

Me levante con cuidado para no despertarlo, era tan lindo así dormido. Fui a preparar café. Un rato después Mariano llego a la cocina siguiendo ese café. Yo estaba muy preocupada, no recordaba nada. Lo miré y le dije, - que jodida es la vida Mariano, estuve esperando esto la mitad de mi vida y justo cuando pasa, si es que pasó algo, no recuerdo nada. Que jodido! Además que preocupación-.
Mariano me miro con sus ojos de ternura y me dijo que no me preocupara, que a poco me daba miedo quedar embarazada de él. Pues hasta de Brad Pitt, pensé. Me dijo en tono ironico pero con un poco de pena que todavía era mi amor platónico, que nos habíamos quedado dormidos en el último beso.
Acto seguido y con esa mirada picara, levanto la mano izquierda que sostenía el otro condón y dijo - pero siempre es un buen día para perder un amor platónico.

lunes, 16 de junio de 2008

Saudade

Vamos dentro de un taxi, afuera los edificios de La Gran Manzana pasan rapido antes mis ojos, me recuesto sobre su pecho y cierro los ojos, me besa el pelo y su mano toma la mia, afuera esta lloviendo.

Con los ojos cerrados y abrazada a El, pienso en los potreros de la tierra de mi padre, donde de nina me gustaba dar vueltas y vueltas con los brazos abiertos, cerrar los ojos, pararme en seco y abrirlos de repente, el sol entraba a raudales por mis pupilas y la inmensidad del cielo me maravillaba, el cielo de la tierra de mi padre que parece se puede tocar con la mano.

Mira papi, puedo tocar el cielo...


¿Hasta cuándo?

¿Hasta cuándo dejará mi rostro de sonrojarse cuando por casualidad nos encontramos?
¿Hasta cuándo dejará mi corazón de pararse cada vez que me llamas?
¿Hasta cuándo seguiré con la esperanza de que te des cuenta, algún día, de lo que eres para mí?

Era el sábado por la madrugada cuando sonó mi celular, el tono que distingue tus llamadas entorpecía mis movimientos, traté de esforzarme por no contestar porque necesitaba, aunque fuera por una ocasión, negarme ante tus insinuaciones.

Hacía sólo una semana que volvimos a encontrarnos y revivimos aquellas noches de pasión me que llenaban de amor y de ilusión; no fue como antes, esta vez fue mas frío, diría que, tal vez de mi parte, un poco más conciente y con unas copas de valor, logré decirte todas las cosas pendientes que guardaba mi corazón, escuché de tus labios que me querías, que de verdad sentías todo lo que había pasado y que no había sido tu intención lastimarme; fueron palabras que realmente me confortaron.

Al día siguiente fue la mejor mañana que pude haber tenido en mucho tiempo, el despertar contigo siempre me llenaba de alegría, es como una droga que invade mi ser y me permite disfrutar cada respiro.

Creí estar tranquila,¡la mente es tan inteligente para engañarnos! la mía no fue la excepción, quiero todavía pensar que todo lo que dijiste es cierto, por un momento me sentí fuerte y libre de aquél sentimiento que me tortura, pronto me di cuenta de que no era así. Al transcurso de la semana tu acostumbrada indiferencia me hizo ver la realidad, otra vez estoy donde empecé hace un año, con las manos vacías, con la pequeña gran diferencia que en ese entonces no dolías como ahora.

Una vez más me buscaste para lo que para ti es una noche más, no te das cuenta que me doy en cuerpo y alma a ti, para mí es la entrega de amor más pura y sincera, es sentir que, al menos por un momento, eres sólo mío. Esta vez dije que no, no sé si pueda ser lo suficientemente fuerte para volver a hacerlo, contigo me encuentro débil, toda la fortaleza que hay en mí desaparece con sólo escuchar tu voz, tu sonrisa me cautiva y el roce de tus manos termina de enloquecerme, me desprendo de mi ser para ser sólo tuya, pero tú no lo entiendes, para ti es sólo un encuentro casual, una noche de placer... sé que me quieres, que dentro de ti hay algún sentimiento que creo que ni tú puedes explicar y mucho menos aceptar, pero eso no me es suficiente, no para lo que siento.

¿Hasta cuando dejarás de pensar que soy sólo un cuerpo?

Curly

domingo, 15 de junio de 2008

Temporada de lluvias

Fue el día de la primera lluvia cuando se atrevió a acercarse. Siempre me veía a través de la mesa, aunque lo hacía cuando creía que no lo veía. Yo fingía no darme cuenta, alguna vez cuando se cruzaron nuestras miradas se sonrojó un poco, sonrió apenas y desvió la mirada. Casi nunca conversamos más allá de los saludos cotidianos.

Estabamos en el bar de la esquina con un grupo de amigos. Poco rato después de entrar, se acercó, puso su mano en la parte baja de mi espalda y me dijo unas palabras al oído. Creo que fue su aliento cerca de mi cuello o tal vez su olor, lo que me llevó a cerrar los ojos y ver una imagen pasar frente a mis ojos, como de una vieja película.

Había comenzado a llover poco antes de que saliera de casa, caminé las pocas cuadras al punto de reunión. Unas escasas gotas cayeron sobre mis brazos desnudos apenas humedeciéndolos. Me rehusé a sacar el paraguas y ponerme un sueter, era como darle permiso a la lluvia de llevarse la primavera.

El siguió a mi lado todo el tiempo, acercándose de cuando en cuando a mi oído, a mi cama. Afuera seguió lloviendo, adentro reímos con el grupo, contando anécodtas, viendo a ratos el partido de beisbol que pasaba en la pantalla frente a nosotros. En varios momentos se fue la luz y la oscuridad se llenaba de murmullos.

Todos se fueron yendo: tenían planes en otros lugares. Nosotros dos dejamos de pensar en el futuro.

Alargamos el tiempo en el bar, creo que los dos teníamos miedo de romper esta incipiente cercanía o tal vez aún más de que pudiera perdurar. En un momento me atrajo hacia ély dejó su mano en mi espalda. Yo me recargue en su hombro. El tiempo se acomodó en ese instante en forma de caricia.

Salimos de la mano, preguntándonos a dónde ir. Recorrimos calles en busca de algo que no nos atrevíamos a nombrar. La lluvia caía ligera e insistentemente. Apenas nos mojaba, cubiertos por los techos de los restaurantes y los edificios.

En algún momento subimos los dos pisos de escaleras y con la luz que entraba de los anuncios luminosos y las lámparas de la calle nos desvestimos al ritmo de la lluvia. Nuevamente vi esa imagen de vieja película.

Desde ese día no ha dejado de llover. Nosotros esperamos los aguaceros de la tarde para encontrarnos de nuevo. Por ahora creemos que la temporada de lluvia nunca terminará.


El Nudo

Siento un nudo en la garganta solo de pensarle. Sé de sobra que no debería ser así; sé de sobra que hace mucho que debí sacarlo de mi cabeza, de mi corazón.

Quizá lo que me dijo una amiga es verdad: no lo amo, es algo raro, pero no amor. No sé, ¿nostalgia? Pero nostalgia ¿de qué? ¿de lo que no fue y pudo ser? Mmmh... no lo sé.

Pero el nudo en la garganta crece cada vez que se oye esa canción, cada vez que llega el fin de semana, cada vez que lo sueño, ese no me lo puedo quitar con nada. El nudo se agranda y abarca hasta el corazón, lo apachurra, lo aprieta y lo sofoca. Intento deshacerle sin éxito. Intento persuadirme a mi misma de que no tiene ningún caso, de que ese nudo solo me lastima pero... pero, otra vez, no tengo éxito.

¿Y si era Él? No. Si hubiera sido él no se hubiera ido. Si acaso fuera él su amor sería más fuerte que cualquier cosa, incluidos sus miedos, sus traumas, su pasado y el mío.

No. El nudo ahí sigue. La lágrima está presta para salir a la menor provocación. El nudo no se quiere ir. El nudo me sigue apretando el alma.

Ágatha

sábado, 14 de junio de 2008

Para empezar

Soy una floja, una dejada y, por estos días, una mantenida.
Lo único que quisiera cambiar de esta definición coyuntural de mi persona es lo último, pero también es de lo único que por ahora no voy a hablar.
Soy una floja porque a mi eso de ponerse linda para el amor y trabajar en la seducción no se me da. Y eso que he leído cientos de páginas que recomiendan ese compromiso mutuo para que la flama del amor conyugal no termine en llamita.
También he gastado horas de terapia en descubrir de dónde me viene esta fodonguez para dar el primer paso.
Pero ni las lecciones de los libros ni las disquisiciones en el diván me han aportado nada. Lo dicho: soy una floja para echar a andar un rato de pasión.
Ayer por ejemplo, él ya había acabado de acariñarme de los pies a las nalgas y yo aún leía una entrevista en El País.
No, a mi no me pidan que decore el ambiente, que piense en sorpresas o acerque el condón.
Yo soy. Y estoy. Y ya. ¿Not enough?
Digo, si lo analizo tampoco me caigo bien a mi misma, pero creo que la cosa se compensa con mi dejadez. No reparo y le concedo casi todo. Montaditos, de pie, afuera, adentro, sin ruidos, a gritos.
Lo que sí, es que arrancada la escena el paso 2 y el 3 y el 4 y el 5 y el infinito y más allá corren por mi cuenta y dirección. Pon esta almohada. Trabaja con tal dedo. Acaríciame allá. Bésame aquí.
Por eso, al final, lo de ser floja y dejada me viene bien porque es nomás para empezar.

Lía

viernes, 13 de junio de 2008

Mi imaginación

Mi imaginación me juega travesuras muy seguido.

Me pasa con frecuencia que no sé si lo que veo es real. No estoy segura si lo que oigo es real.

Ese día lo vi venir hacia mi con demasiada seguridad. Me asomé a los lados solo para asegurarme que no había nadie más y que podía sonreír sin riesgo a que me viera con cara de y ésta que? entonces tomé mi café y pedí otro, yo sabía que me esperaban pero lo que me recibió era mucho mejor de lo que imaginé.

Esta vez, mi imaginación estuvo debajo de la realidad, no arriba como acostumbra. Esta vez, mi alucine no le ganó a la realidad.

Ágatha

Naamu la originalidad y el origen

Naamu frecuentemente se preguntaba que era aquello que la convertía en una creación original, cual era la suma perfecta y esférica que dictaba la singularidad y autenticidad de aquella fémina. Pasaba horas haciendo listas infinitas de sus pecurialidades, de sus costumbres y manías. Le gustaba sentirse irrepetible como el ADN. Recordaba cuando niña en el kinder abría la tapa de su butaca y tomaba las cajas de crayones, retiraba los tubos de colores y les alineaba con solemnidad para despúes pintar con dedicación arcoiris y mariposas. Su compañera de al lado inspirada en las creaciones de Naamu procedía a copiar los arcoiris y las mariposas con la misma habilidad que una copiadora Xerox. Naamu enfurecida por el plagio levantaba las armas haciendo uso de cada cuaderno y cada libro a su alcance, acomodando estos alrededor del perímetro del pupitre, creando asi un fortín inviolable donde las creaciones de Naamu permanecían a salvo de la audaz falsificadora. De cuando en cuando Naamu asomba su cabeza desde el fortín, miraba de reojo a la imitadora y sacaba su lengua en señal de guerra, la usurpadora de dibujos tan solo le miraba desde la otra orilla del aula con gran sentimentalismo.

Cuando Naamu creció comenzó a estudiar los astros, le parecía absurdo e ilógico hojear una revista y leer su futuro en aquella generalización de todas las demás vidas. Ella creía inadmisible la socialización de almas, mucho más ilógico aun universalizar en las letras de esa manera. Se sentía inimitable por el hecho de haber nacido bajo el signo de Piscis con el ascendente en Géminis. Naamu pasaba horas leyendo su carta astral, aquello le daba paz, le invitaba a creer que la originalidad era asunto de cada mujer.

Naamu como toda mujer había amado en su vida. Había coleccionado manos y canícas, corazones y descorazonados, pecas y zapatos, almohadas y cabellos. También como en toda historia había amado un par de manos mas que otras, motivo que la habia convertido en una obesiva con los origenes y la orginialdidad. Fué por eso que la tarde que Andrés le dijo: "Todas son iguales, disfrazadas de corderos con la piel de lobo debajo", Naamu sintió que aquel hombre que a su ves había coleccionado tacones y labiales, columnas vertebrales y pestañas, suegras y poemas, le había clavado un cuchillo en lo mas profundo y recóndito de su ego. Naamu irremediablemente cayó en el abismo profundo de la impotencia pues ya no tenía cuatro años ni aquella pila de libros y cuadernos para la creación de un fortín que le brindara protección del enemigo, que la pudiese encerrar en su "originalidad" de fémina. Ella en realidad hubiese deseado que Andrés dijera que Naamu era la única distinta a las otras. La única que era felíz cuando desayunaba hotcakes con mimosas. La única que lloraba entre el día venticuatro y ventiseis del mes. La única que se ponía radiante con una lata de dulces bajo su cama, la que usaba la mejor pijama y tenía la mejor voz. La única capaz de colmarle en el dormitorio, la que tenía los mejores trucos y estrategias para una tarde calurosa de Mayo. Naamu no quería ser un cordero bajo piel de un lobo, ella quería ser el lobo y la caperucita roja, queria ser el cuento y los dibujos en el cuento, Naamu quería la totalidad, como toda mujer en esta vida.

Naamu, despertó un Jueves y descubrió, que su amante de las manos únicas había tocado otra puerta que no era la suya. Que aquél hombre ya no buscaba la originalidad de Naamu y que esta ya no llenaba su vida. Ya no era su risa holgada ni sus zapatos de ante negros, los que aquél hombre de las gafas psicodélicas buscaban. No era su inquietud por los viajes ni sus tardes de fresas con yoghur, no era la forma que Naamu tenía de redactarle su amor en cartas perfumadas ni las súplicas por un beso. No era su amor por el Jazz y la entrega con que cantaba al ritmo de Peggy Scott entre martinis. En realidad lo que aquél hombre quería era todo lo que Naamu no era, aquello que ella jamas sería.

Por ello un día, en la cocina mientras horneaba una tarta de manzana, al abrir el horno sintió como poco a poco el calor le llenaba la cara, le llenaba el alma y su tristeza, iba bañándola de pies a cabeza hasta cubrirla de un aroma impenetrable, como si la luz que emanaba aquél armatoste le iluminase la razón también. Buscó el par de guantes acolchonados y retiró el molde para después colocarlo sobre la mesa. Esperó que este se enfriara junto con aquellas ideas que llegaban como ráfagas de salva . Llamó a su cómplice y amiga la chef , cortó un pedazo de la tarta y se la dió a comer. Entonces Naamu esperó. La mujer de rizos dorados y mandíl blanco saboreaba en silencio, con la boca aun llena le dijo: "Sabes, es esta forma tuya de endulzar los postres es lo que te hace única, es como si el azucar tuviese otra tonalidad cuando tu le tocas....."
Naamu con el ego rechoncho extendió sus labios como los arcoriris en sus dibujos y dijo:

- Mientras abria el horno fué que entendí que ella no es yo.

Su amiga le miró con esos ojos que uno solo utiliza con los locos y dejó salir un desesperado:

-Obvio Naamu, la mujer de Andrés no es tu.

-Obvio.....dijo Naamu......Obvio....

Naamu entonces sintió como poco a poco amaba de nuevo esa forma suya de chupar un dulce hasta hacerlo agua en su boca. Como amaba aquella costumbre de calzarse primero el zapato derecho antes que el izquierdo tal como su abuela le había inculcado cuando niña (por aquello de empezar el día con el pie derecho). Sintió como era la única mujer en el mundo que podía reír cuando los vasos enjabonados bailaban en la tarja. Se vió jugando al agente secreto bajo la mesa con su pequeño amor de 6 años. Entonces, solo entonces, ya no le dolieron a Naamu sus caprichos y sus delirios.

Buscó la radio, encendió a Nina Simone y se preparó un martini....Bailó un rato sola en la cocina, con sus rarezas y sus excentricidades, con su originalidad y su origen.....

La Fotografía

Veo su imagen reflejada en la fotografía. Sí, esa fotografía que siempre traigo conmigo, la electrónica que puedo esconder sutilmente en mi celular, la que aparece cuando él me llama.

La veo y sigue sin quedarme claro qué tiene de especial, qué tiene de fabuloso, por qué no puedo sacarlo de mi alma, de mi cabeza. No. No es tan especial. Tampoco es el hombre más guapo ni el más sexy pero no puedo evitarlo. Es más fuerte que yo.

Quito la fotografía para no verla más. Me sigue doliendo como si hubiera sido ayer la última vez que sus manos recorrieron mi cuerpo, que su lengua descubrió mis más íntimos rincones y recovecos. Me duele mucho ver su boca y saber que no la puedo besar, a riesgo de volver a abrir la herida que aún no termina de cicatrizar. Me duele ver en sus ojos que me quiere más de lo que quiere aceptar.

Yo solo espero que, cuando él se decida a seguir a su corazón, no sea demasiado tarde.

Ahora mismo, yo le amo. Mañana, no sé.

Ágatha

jueves, 12 de junio de 2008

Ojos color Caribe

Hace dos meses que lo vi por primera vez, hoy es día que no puedo olvidar esos ojos color Caribe y esa voz con sonido extranjero. Siempre me habían atraído los hombres con marcas de vida intensa en la piel, pero él era el colmo de tan excéntrico gusto.

Cada cicatriz tenía una historia detrás, casi tan inverosímil como los libros de héroes y monstruos que leen los niños y por sí fuera poco tenía la profesión más simpática de la comarca y el mejor sentido del humor de los trece kilómetros a la redonda en los suelo andar. Si lo hubiera mandado hacer a la medida, seguramente el artesano no habría seguido las instrucciones al pie de la letra y tal vez no lograrían hacerme reír esos ojos color Caribe tanto, con solo devolverme la mirada.

Fue el regalo venido junto con esta época de lluvias. Pero así como la lluvia hace, él llegó a meterle un poco de caos y nostalgia a esta vida que pretendía no tener sobresaltos. Esta semana lo noté, llegó el miércoles siempre tan ansiado desde que sé de su existencia y supe que necesitaba reír a causa de él, verlo, escucharlo y olerlo a lo lejos.

Porque es algo que solo se puede tener así, a lo lejos y como en vitrina. No se puede pasar la frontera que nos separa, porque aún no sé, si nos encontramos muy tarde o muy temprano para causarnos este nerviosismo que nos mata cada que nos saludamos.


La muerte de los amantes

Tendremos un lecho de suaves olores,
divanes profundos como sepulturas,
y en tallos y búcaros nos darán las flores
aromas extraños bajo albas más puras.

Nuestros corazones, amado a porfía,
darán de su antorcha la llama postrera:
dos llamas gemelas son tu alma y la mía,
espejos que miran la eterna ribera.

Relámpago único, centella preciosa,
una tarde mística, de azul y de rosa,
el adiós seremos, el llanto, el sollozo.

Y después un ángel, abriendo las puertas,
los espejos turbios y las aguas muertas,
resucitará temblando de gozo.

La muerte de los amantes
Las flores del mal
Ch. Baudelaire

Abro los ojos al escuchar el sonido de un mensaje que ha llegado a mi celular, son las 3 de la tarde en sábado y traigo una resaca horrible, la peor que he tenido a los 22 años de mi vida (en ese entonces), tratando de leer lo que decía, solo entendí te veo a las 5:oo pm en tu casa.

Me levanté de la cama, salí de mi recámara y la señora que limpia la casa ya se había ido, ya no olía a cantina de mala muerte, todo estaba en orden, nadie podía imaginar que unas horas antes hubo toda una fiesta en esta casa, hasta la basura ya se había ido.

Me bañé, depilé, exfolié la cara, todo lo que una mujer necesita para mimarse y verse como princesa siempre... escogí la ropa con toda alevosía y ventaja, una blusa negra con letras rosas que dice RAMONES, una minifalda de mezclilla azul y unas botas negras doctor martin, el cabello suelto como tanto te gusta y los ojos delineados negros que me has dicho desde la primera vez que los viste no has dejado de pensar en ellos.

A las 5:00 pm tocan la puerta, abro y es él con su gorra en la cabeza, esa que nunca se quita, unos pantalones de mezclilla que lo realzan las nalgas, esas nalgas firmes, de deportista, una camiseta verde, de la cual las mangas le quedan ajustadas por sus biceps, dios! es tan guapo, está tan bueno.

Pasa y no dice nada, se acerca y me abraza, después de unos minutos me dice: estás hermosa, eres como una muñequita... nos sentamos en el comedor a conversar, le ofrecí agua y aceptó, pasaron 30 minutos me pregunta si estoy sola, le contesto que sí, me pregunta si vendrá alguien, le contesto que no.

Toma un trago de agua y deja el vaso en la mesa, se acerca y me besa, es un beso largo, queriendo reconocer estos labios que tantas veces antes lo han besado, me mira y dice: tus ojos nunca podré olvidar tus ojos, me vuelve a besar, me hace levantar, de pie los dos, besándonos como si fuera la primera y la última ves con aquella pasión, que siento que me va a comer los labios, me agarra y me sube a la mesa, me acuesta y desliza mis boxer color rosa por mis piernas hasta que caen al piso, va recorriendo poco a poco desde la rodilla hasta la ingle, besando poco a poco, disfrutando cada beso que da, me va diciendo cuanto me ama, cuanto me extraña, sentir sus labios en mis labios inferiores, su lengua dentro de mí, sus manos acariciando todo mi cuerpo, sexo oral, su amor oral, me hace temblar, casi desmayarme del placer.

Me vuelve a levantar y esta vez me lleva en brazos hasta la recamara, cierra la puerta y todo se queda a media luz, le quito la camiseta y mis manos recorren su abdomen, las bajo hasta el pantalón desabrochándole el cinto para después quitarle los pantalones, lo aviento en la cama para subirme arriba de él, me quita la camiseta y me toca los senos con tanta delicadez, se acerca y los besa, mientras baja el cierre de mis botas, lo alejo de mi, me paro y dejo caer mi falda, él se acerca y me empuja hacia la pared, lo empujo yo para hacerlo caer en la cama otra vez, y empiezo a acariciar su pene erecto, tan duro, tan firme, acerco mis labios hacia el, bacilo un poco, subo otra vez a su abdomen y así lo mantengo un rato, hasta que estalla de placer.

El sigue acostado, cambio de preservativo, me subo arriba de él, dejo que entre a mí, me muevo suavemente, le gusta, le agradan mis movimientos tranquilos que van en aumento una y otra vez, hasta volverse más intensos, más violentos, quiere bajarme y estar encima de mí, no lo dejo, una leona no se deja dominar por un escorpión, el resto del tiempo estuvimos en una lucha constante por ser el vencedor, el dominador.

Los dos terminamos rendidos después de casi 3 horas, acostados en la cama, abrazado a mí, con su cabeza en mis pechos me dice: podría quedarme así toda mi vida... suena un celular, es su celular, era su novia quien llama, se levanta y me dice: me tengo que ir... te amo. Se ducha, se cambia, me cambio. Salí a despedirlo, cuando él estaba dentro del carro, me acerque: él me volvió a repetir cuanto me ama, y yo le contesté: ya no quiero verte, nunca más. Me alejé del carro y entré a mi casa, cerré la puerta mientras veía su cara de asombro y de no saber qué pasaba, suena mi celular y contesto: hola amor, dónde vienes?... mi novio: voy llegando a la ciudad, estás en tu casa?... yo: si bebé ven para acá.

Al cerrar esa puerta, le estaba cerrando la puerta al pasado yo no podía estar con una persona infiel, lo puse a prueba y falló... él fue mi amigo, mi amante, mi hombre durante 5 años en mi vida y era hora de decirle adiós... de cerrar ese capítulo definitivamente, quería que me extrañará por siempre, que me recordara siempre... él aún sigue con su novia, sigue enviándome correos, sigue llamando por teléfono siempre sin encontrar respuesta... la venganza es un platillo que se sirve frío.

Y mi novio, pareja, hombre? esa, esa es otra historia.


Carta al amor

Hoy traté de olvidarte; solo logré ver tu rostro a cada instante, sentir tu cuerpo y respirar tu aliento; olerte, percibirte... te sentí como si nunca te hubieras ido.Te extraño tanto que me duele lo que siento.

No puedo dejar de pensar en tí, cada respiro, cada pensamiento, cada motivo es para tí. Hay mucho silencio, tanta confusión, tanta incertidumbre. No se si estás conmigo o sólo yo contigo, si es mi boca la que no olvida tus besos, si es mi cuerpo entero el que necesita de tí.No se cómo decirte que te quiero, que siempre te he querido, que desde el momento que te ví hasta esta noche solo vive tu recuerdo.

No se si tu sientes lo mismo, no se si en algún momento piensas en mí. Solo se que mientras tu existas en mi mente, en mi cuerpo y en mi alma, yo seré solo para ti.


martes, 10 de junio de 2008

Sólo unos minutos

Hoy estrené cama. Llegaste como un extraño. Recorriste la casa y sonreiste. Hurgaste en mis libros y mis películas. Declaraste tu gusto por las paredes blancas y me diste una que otra idea para decorar. Luego dijiste que no hacía falta nada más. Miraste tu reloj y caminaste hacia la puerta. La abriste y fue entonces cuando me empezaste a besar como la primera vez que hicimos el amor. Al abrazarnos sentí tu exitación. Fue entonces cuando supe que aún no te irías. Cerraste la puerta y recargaste mi cuerpo en la pared. Comenzaste a desvestirme de la cintura para abajo y, sin pensarlo, me llevaste a la recámara. Una vez recostada, abriste el cierre de tu pantalón. Regresaste tus labios a los míos y entraste en mí. Sólo unos minutos bastaron para saber que aún no te vas.


caracóis

Sus manos me recorren el cuerpo desnudo, mis ojos están cerrados y finjo dormir mientras el contempla mi desnudez, su mano esta a solo unos centímetros de mi piel, estoy quedándome dormida, me encanta como huele su piel y ahora la mía que ha adquirido su olor, sus besos saben a cigarro y menta, tiene una manía por morderme que no entiendo, es un mordisco suave, que tolero y apenas deja marca.

Pregunta todo el tiempo, en que estoy pensando, estoy demasiado cansada para pensar, casi no puedo mantener los ojos abiertos, y por alguna razón mi cuerpo se pega a su cuerpo como si de eso dependiera mi vida, el corazón me late con fuerza y puedo escuchar mi respiración agitada que cada vez se vuelve mas tranquila, abro los ojos y veo su cara mirándome, se acerca y me besa con fuerza, pienso que todo fue un sueno, pero abro los ojos y respiro, aspiro el olor de su piel y me repito: en los sueños no hay olores, entonces sonrio, unos chinos negros como sus ojos caen sobre su frente, los tomo entre mis dedos y les doy forma de nuevo, me dice: caracois, así se llaman...


Extraño, te extraño

En los brazos de él te extraño, en sus manos que me buscan me pierdo, me extravío de mí y no existo, no estoy, me he ido.

...y estoy contigo, extraño... me eres conocido, te sé y me sabes...
nos sabemos aún sin tocarnos,
sin habernos visto..

...toda mi ira reprimida por tu abandono, la arrojo fuera de mis ojos, y me miras, dejo que me mires, y me agarro de ti para no caerme... no soy arena y no eres agua, nos contenemos a nosotros mismos fuera de nuestro universo, y estamos juntos: el extraño y yo estamos juntos.

Te extraño, extraño, y te lloro contra mi almohada, me haces hueco entre pecho y espalda.

Sin embargo te extraño, extraño mío.

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