A Mariano le toco jugar el papel de mi amor platónico. Fue amor a primera vista, yo tenia 14 y él 15 cuando lo ví por primera vez. Yo iba corriendo y choque con él y desde entonces no desaprecio de mi vida. Me dolía la barriga, me sudaban las manos, me daba risa nerviosa, tartamudeaba, me latía de prisa el corazón, todo eso eran efectos secundarios causados nada más por ver a Mariano.
Cada San Valentín le mandaba paletas de corazón con su profe, bajo amenaza de muerte si llegaba a decir quién era la fan del Mariano que cada año repetía esta acción. Pues así crecimos y todo el grupo de amigos al que pertenecíamos conocían mi afición por dicho espécimen y no faltaban las burlas, los aventones para que quedáramos abrazados, y así cualquier artimaña para que por fin anduviéramos. Pero nunca pasó nada, no pasábamos de abrazos, de rozarnos las manos o alguno que otro besito en la mejilla.
Apareció alguno que otro novio mío que yo trataba de ocultar a los ojos de Mariano, llegaron las arpías, digo, novias de Mariano. Pero nunca dejamos de ser amigos, ni él mi amor platónico, yo siempre era parte del inventario de sus cumpleaños y él de los míos. Así por la mitad de nuestras vidas. Mariano hasta ha sido el pretexto perfecto para esta soltería que me cargo.
Pero hasta los amores platónicos pueden perderse un día. Mariano siempre me visitaba cuando me mudaba de ciudad, yo hacía de su guía de turistas. Me gustaba el papel de anfitriona que jugaba con él.
Fue a visitarme, dos días antes de su partida fuimos a bailar, bebimos muchísimo, fumamos otro tanto, nos divertimos como locos. Recuerdo que yo me volvería a mudar de ciudad un par de meses después y eso me daba pavor. Mariano me abrazo y me dijo que yo era capaz de hacer cualquier cosa, que él lo sabía.
Esa noche había sido una de las más largas que he conocido. En el último bar que nos vio esa noche sucedió. Mariano se enredo en mi vestido y caímos al piso los dos y allí empezamos a besarnos. La gente nos miraba, querían ayudarnos a levantar pero ya que nos vieron ocupados, decidieron no molestar. Nos levantamos y sin dejar de besarnos continuamos bailando.
No sé en que momento le perdí el respeto a Mariano, que era casi como mi primo lejano (digo, por eso de que habíamos crecido juntos), hasta decían que nos parecíamos, teníamos los mismos ojos grandes, el mismo estilo de pelo y labios carnosos. Mariano era, puro amor propio. Les explico, decían que yo estaba enamorada de mí misma, del aire de familia que teníamos. Pero eso solo era un detalle en la historia.
En la siguiente canción nos llego la prisa y abrazados nos dirigimos al departamento. Seguimos besándonos todas las escaleras, que eran muchas hasta llegar al 5to piso, no saben como agradecí ese día que el edificio no tuviera elevador.El amor empezó a tomar forma, Mariano después de quitarse la camisa dijo que no tenía condones. Yo respondí rápidamente que había dos en mi bolsa. Mariano me miro de reojo y yo le dije, que eran para un caso de emergencia como ese. Nos echamos a reír.
Hasta aquí recuerdo lo sucedido. La mañana siguiente amanecimos desnudos, sentí que me sonrojé inmediatamente al verlo dormir allí al lado. Maldije al alcohol como nunca había maldecido algo en mi vida.
Me levante con cuidado para no despertarlo, era tan lindo así dormido. Fui a preparar café. Un rato después Mariano llego a la cocina siguiendo ese café. Yo estaba muy preocupada, no recordaba nada. Lo miré y le dije, - que jodida es la vida Mariano, estuve esperando esto la mitad de mi vida y justo cuando pasa, si es que pasó algo, no recuerdo nada. Que jodido! Además que preocupación-.
Mariano me miro con sus ojos de ternura y me dijo que no me preocupara, que a poco me daba miedo quedar embarazada de él. Pues hasta de Brad Pitt, pensé. Me dijo en tono ironico pero con un poco de pena que todavía era mi amor platónico, que nos habíamos quedado dormidos en el último beso.
Acto seguido y con esa mirada picara, levanto la mano izquierda que sostenía el otro condón y dijo - pero siempre es un buen día para perder un amor platónico.
4 comentarios:
Uy las noches de copas son la onda, al final lo que va ser sera, aunque te quites....me encanto!
Me gusta el nombre de Mariano....es nombre de ni*o lindo!!
Que buen enredon de vestido!!
Me encantó ese final!
Siempre es bueno!!
¡¡que rico cierre!! porque siempre, siempre se puede perder la compostura y que el amor platónico se convierta en amor real.
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