martes, 10 de junio de 2008

caracóis

Sus manos me recorren el cuerpo desnudo, mis ojos están cerrados y finjo dormir mientras el contempla mi desnudez, su mano esta a solo unos centímetros de mi piel, estoy quedándome dormida, me encanta como huele su piel y ahora la mía que ha adquirido su olor, sus besos saben a cigarro y menta, tiene una manía por morderme que no entiendo, es un mordisco suave, que tolero y apenas deja marca.

Pregunta todo el tiempo, en que estoy pensando, estoy demasiado cansada para pensar, casi no puedo mantener los ojos abiertos, y por alguna razón mi cuerpo se pega a su cuerpo como si de eso dependiera mi vida, el corazón me late con fuerza y puedo escuchar mi respiración agitada que cada vez se vuelve mas tranquila, abro los ojos y veo su cara mirándome, se acerca y me besa con fuerza, pienso que todo fue un sueno, pero abro los ojos y respiro, aspiro el olor de su piel y me repito: en los sueños no hay olores, entonces sonrio, unos chinos negros como sus ojos caen sobre su frente, los tomo entre mis dedos y les doy forma de nuevo, me dice: caracois, así se llaman...


4 comentarios:

La Blu dijo...

...es que adherirse a la piel del amante es un asunto vital, de eso depende nuestra existencia, ahí, en ese lecho que nos pertenece.

Es esa piel de la que nos apropiamos, de ese poro a poro, lo que le da forma a los caracóis de nuestro corazón.

Mond dijo...

"...en los sueños no hay olores..." y sólo entonces, con su piel pegada a la tuya, sabes que es real, que ni el cansancio permite que dejes de amar.

NuNu dijo...

Cacaróis.....

Me gusta el sabor a tabaco en los labios....Me gusta imaginar una mujer saboreando unos rizos.....Me gustan tus sueños compartidos....

dijo...

¿acaso hay otro modo de amar? ¿qué no es indispensable adherirse a la piel del amante para entonces poder sentirlo?

Sigue amando.