Me pasa con frecuencia que no sé si lo que veo es real. No estoy segura si lo que oigo es real.
Ese día lo vi venir hacia mi con demasiada seguridad. Me asomé a los lados solo para asegurarme que no había nadie más y que podía sonreír sin riesgo a que me viera con cara de y ésta que? entonces tomé mi café y pedí otro, yo sabía que me esperaban pero lo que me recibió era mucho mejor de lo que imaginé.
Esta vez, mi imaginación estuvo debajo de la realidad, no arriba como acostumbra. Esta vez, mi alucine no le ganó a la realidad.
Ágatha
1 comentario:
¡Qué hermoso ser sorprendida así por nuestra propia realidad!
:)
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