Vamos dentro de un taxi, afuera los edificios de La Gran Manzana pasan rapido antes mis ojos, me recuesto sobre su pecho y cierro los ojos, me besa el pelo y su mano toma la mia, afuera esta lloviendo.
Con los ojos cerrados y abrazada a El, pienso en los potreros de la tierra de mi padre, donde de nina me gustaba dar vueltas y vueltas con los brazos abiertos, cerrar los ojos, pararme en seco y abrirlos de repente, el sol entraba a raudales por mis pupilas y la inmensidad del cielo me maravillaba, el cielo de la tierra de mi padre que parece se puede tocar con la mano.
Mira papi, puedo tocar el cielo...
3 comentarios:
Disfruta del cielo, tócalo y llénate de él, no dejes de dar vueltas y que tus pupilas se sigan inundando de los rayos del sol... déjate llevar.
Que linda la gran manzana....Mas lindo ir acompa*ado....Me gustan los recuerdos de tu infancia....
Que hermoso relato. Me encantó como combinaste dos momentos de tu vida.
Me encantaron esas vueltas y ese cielo infinito.
Te extraño!
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