Para mi sorpresa, jamás lo extrañé.
Desde el día que decidí que debía estar lejos de él, mi corazón y mi cabeza lo olvidaron por completo.
No hubo ni un remordimiento, ni un solo momento de duda.
Yo creí que sufriría,, tenía miedo de luego quererlo a mi lado, que mis manos iban a doler de no sentirlo y no fue así… eso me libero y me permitió seguir mi camino.
Simplemente yo no pertenecía a esos brazos y a esa vida.
Fue un pasajero en mi tren y cuando termino su viaje a mi lado, simplemente se fue.
3 comentarios:
¿entonces sí es cuestión de decisión?
más que de decisión... es cuestión de no aferrarse.
no?
Supongo que son las dos cosas: decisión y no aferrarse. Supongo que es una decisión que se toma desde el principio en cuanto a cómo llevar la relación.
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