Caminamos juntos de la mano hacia la oscuridad, dejándonos llevar por nuestros impulsos, por nuestros instintos.
Jugamos a la orilla del mar hasta caer cansados en la fresca arena, húmeda por la alta de la marea al final de la tarde. La noche a la orilla del mar es mas ruidosa que en la ciudad. Me mirabas atentamente, como intentando descifrar mis pensamientos y reías de mi seriedad.
La noche era clara gracias a la brillante luna. Te sentaste junto a mí y mi corazón tembló. Nuestras manos entrelazadas solo podían demostrar nuestra unión.
Algo así es como un sueño hecho realidad.
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