martes, 15 de julio de 2008

Energía Cósmica

Deslicé tu último beso sobre mi espalda y sentí el abismo justo bajo mis pies.

La húmedad volvió cálidas tus caricias y mi lengua pidió más de tu cuerpo que entonces ya me pertenecía.

Impronunciables sensaciones resguardé en mis muslos y con unos labios que sólo te saben, inventé nuevas palabras con las cuales amarte.

Tu placer fue mío y a la par tuya me dejé inundar por ésto que brota una y otra vez de los dos.

Con los ojos cerrados puedo sentir tu olor.

Mi piel tiene memoria y en ella has escrito tu nombre con fuego.



4 comentarios:

Tramontana dijo...

Yo también pensaba que la piel tenía memoria. Ahora no lo sé. Lo sigo investigando.

dijo...

Sí, la piel tiene memoria. Al menos la mía, la tiene. Y, ¿sabes qué? la suya también...

Mond dijo...

La piel, el olfato, la mirada, la lengua... todo tiene memoria, no sólo para saber que él está o estuvo ahí, sino para recordarnos que somos mujeres y hemos amado.

Karen dijo...

Cada mimlímetro de mi cuerpo tiene memoria. Me gustaron mucho estos párrafos.