Si mal no recuerdo hace un poco más de dos años...
Era la 1 de la madrugada y yo estaba tan borracha que ni siquiera era capaz de terminar de hacer la maleta, a las 6:30 am salía mi vuelo estaría fuera unos meses... Me ayudaste a empacar, porque yo no podia sostenerme y decías tienes que llevarte chamarras porque allà llueve mucho, tienes que llevarte esto, esto, esto, esto, mientras echabas todo a las maletas y yo me reìa y me reía porque estabas tan preocupado, me regañabas: ¿cómo pudiste emborracharte si te tienes que ir? no te van a dejar subir a ese avión...
Después me trajiste un café, y te sentaste a mi lado a decirme cuanto me extrañarías, que no querías que me fuera, que tenías miedo que no volviera o que me pasará algo y jamás volver a verme...
Estando en el aeropuerto apunto de abordar, me abrazaste tan fuerte como si no fueras a volver a verme, yo no me podìa quitar los lentes y sentía que todo me daba vueltas... voltié para decirte adios y ahí estabas parado, tieso, ido, en medio de toda esa multitud, el tiempo se detuvo y dejé de tambalearme aunque sólo fueran unos segundos, agaché la cabeza, dí la media vuelta y me subí a ese avión.
Más tarde me mandaste un mensaje diciendo que en todo el día no había salido el sol, que el cielo estuvo gris y que ibas manejando en carretera mientras llovía y no dejabas de sentir una infinita tristeza, que sentías que habías perdido a tu mejor amiga, tu ùnica amiga.
El vuelo estuvo horrible, independiente de ir cruda, me dolìa tanto el estómago de los nervios, de llegar a otra ciudad y reencontrarme con la persona por la cual yo había hecho este viaje, y me preguntaba: ¿irà a venir por mí? ¿y si no viene? ¿y si no funciona? y muchas preguntas más... recogí mi equipaje y en cuanto salí ahí estaba parado, tieso, ido, en medio de toda esa multitud, el tiempo se detuvo hasta que sonrió y sentí que mi corazón volvió a latir, caminé lentamente y él también lo hizo hasta que estuvimos frente a frente esperando que uno de los dos se atreviera a dar el primer paso, lo dimos al mismo tiempo nos abrazamos y me dijo: por fin estás aquí...
Llegamos a su departamento, me mostró cuál serìa mi habitación, cuál era su habitación (que tiempo después fue de ambos) y repetía todavía no puedo creer que estes aquí, mientras me pellizcaba para saber si era real, si no estaba soñando...
Los meses se fueron tan ràpido, nunca discutimos, nunca nos peleamos, yo disfrutaba cada instante a su lado, podrìa escribir un post diferente para cada dìa que compartimos juntos, cada dìa era diferente, yo reía y reía, el lo hacía junto conmigo, yo lloraba èl lloraba conmigo, yo hacia comida el lavaba los trastes, yo me cambiaba el me quitaba la ropa, el se cambiaba yo le quitaba la ropa, despertar todas las mañanas a su lado recuerdo que me decía que le gustaba tanto que lo abrazará con mis 3 brazos (mis dos brazos y mi pierna) porque asì se sentìa seguro, a mi me encantaba hacerme la dormida en las mañanas para cuando se iba a trabajar para que me diera mi beso de despedida y me dijera cuanto me amaba, vivia para hacerme feliz, y realmente lo hacía...
En estos meses ni un sólo día dejé de recibir una llamada o mensajes de mi amigo, diciendo que me extrañaba, que me amaba y no podía vivir sin mí, a veces me sentía mal de yo estar tan feliz y el estar tan triste...
Pero no hay plazo que no se cumpla, el dìa en que yo regresaría a mi ciudad de origen, estando en la terminal de autobuses, despedí con un abrazo y el beso más rico que jamás alguien me haya dado y lloraba como lloramos, yo no quería separme de él, y el se iria muy lejos a dónde yo no podía acompañarle, me decía: bonita no llores, sè feliz, no quiero que llores, mientras no dejaban de salirle lágrimas de sus ojos... cuando me subí al camión voltié para decirte adios y ahí estaba parado, llorando a punto de quebrarse, en medio de toda esa multitud, el tiempo se detuvo... dí la media vuelta, dejé una parte de mí con él, un vacio enorme que desde entonces nadie más ha podido llenar, todas las horas de camino todas esas horas lloré hasta quedarme dormida, el chofer del autobus me decía preocupado: ya no llores siempre podrás regresar...
Cuando me baje del camión, ahí estaba mi amigo esperandome en cuanto lo ví supe que no era el lo que yo quería para mí, pero tampoco quería estar sola...
Me abrazaste y no podía dejar de llorar, me dijiste que sabías que yo lo quería y aún así no te importaba, tú querías estar conmigo... creo que fue el peor error que pude haber cometido...
Un clavo no saca a otro clavo,
al contrario lo hunde más...
Si mal no recuerdo,
hace casi dos años...
todavía te recuerdo.
A qué sabe el beso de muerto
De alguien que es un recuerdo
A qué sabe el beso de muerto
De alguien que tienes adentro
Naila
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