miércoles, 30 de julio de 2008

Masacre 01

Sentados en su cama con la espalda recargada en la pared, veíamos la película de Masacre en Texas, teníamos varias semanas saliendo entre ir al cine, ver películas en su casa, ir a cenar, visitar amigos, cosas así... Mientras fumabamos un cigarro de mariguana, la película se empezó a hacer lenta y reíamos cada vez que la protagonista gritaba, el rozó sin querer mi pierna con su mano y no dije nada, la segunda vez la dejó en mi muslo y tampoco dije nada, poco a poco la fue subiendo sin que yo dijera nada, cuando giré mi cabeza hacia a él, ya venían sus labios a encontrarse con los mios.
La protagista seguía gritando, pero esos momentos se llenó de un silencio que duró un largo rato, me besaba lentamente, con tanta pasión pero tan delicadamente como si tuviera temor a que algo se quebrará, siguió besando mi cuello mientras me hacía mi cabello hacia un lado, recorría con sus manos cada parte de mi cuerpo, mis piernas, mis brazos, mi abdomen, mi cara, conociendo cada parte y me repetía hueles exquisito, me encantas, eres como una muñequita, que quiero cuidar, proteger, que quiero que este conmigo siempre, desde ese día siempre me lo repetía...
Antes de continuar con quitarme y quitarle las prendas una a una, me preguntó que si quería seguir, le contesté que sí y él sólo respondió: tengo unas ganas enormes de estallar juntos... Primero me quitó la camiseta, después yo le desabroché la camisa, los pantalones, los boxers (el suyo, el mio) hasta quedar los dos desnudos frente a frente, nos sentamos a mirar nuestros cuerpos a que la primer imagen que tuvieramos de nuestros cuerpos desnudos fuera única, imborrable, el contaba cada uno de los lunares que había en mi cuerpo para después amamantarse como cuando era un bebé, y en realidad sí era un niño, tan tierno, tan dulce en cada movimiento, en cada beso...
Yo acariciaba lentamente su espalda, su abdomen, mordia sus orejas, besaba sus labios, besaba sus manos, acariciaba su pene, el acariciaba mi vagina... otra vez preguntó: ¿estás segura? mientras se colocaba un condón, a lo que yo le contesté que sí. La protagonista de la película seguía gritando. Abrió mis piernas y poco a poco se fue introduciendo, muy lento, pero muy lento porque yo le decía que sentía que me iba a destrozar, gritaba peor que la protagonista de la película, y el solo repetía: tranquila mi muñequita, tranquila. Seguía besando, acariciando las piernas, los brazos, mi rostro, hasta verlo transformarse de dolor a placer.
Al terminar recargada mi cabeza en su pecho me dice: muñequita ahora llevarás mi olor en tu piel y yo el tuyo en el mio por siempre, he tatuado mi nombre en cada beso que te dejado en tu cuerpo, me perteneces muñequita y yo a tí. La protagonista de la película seguía gritando. Cuando volteamos a ver la televisión alcanzamos a ver el final, apagamos la televisión y nos dormimos, fue la primer noche de muchas que desperté y lo primero que vieron mis ojos fue su rostro.

martes, 29 de julio de 2008

They say time heals everything... but I'm still waiting.

Lo confieso: crei que hoy trataria de hacerse presente de algun modo pero eso simplemente no sucedio.
No he podido decidir si lo extranie o si le agradezco su desaparicion.


But I'm still waiting.

miércoles, 23 de julio de 2008

Por primera vez

Entro y escucho el agua correr. El vapor ha cubierto ya el espejo y se empieza a sentir en mi piel. La luz ámbar de las velas brinda una sensación de placer y tranquilidad. El agua se siente un tanto caliente pero mi cuerpo se acostumbra rápidamente. Sirves el vino frío en vasos y es entonces cuando te siento entrar mientras yo mantengo los ojos cerrados. Me abrazas con piernas y brazos y juegas con mi piel. Poco a poco, el vino empieza a hacer lo suyo al tiempo en que la música -un tanto hipnotizante- crea el ambiente propicio. Sales del agua por unos momentos y aprovecho para recostarme. Cuando regresas te sientas frente a mi. Yo comienzo a jugar con tu espalda, tu cuello y tu oreja. Mis piernas te rodean y mis pies sienten tu excitación. El vino de mi vaso cae por tu espalda y mi lengua la recorre en sentido contrario. Descubro una constelación y la hago mía. Tú, absorto en la flama de las velas, no haces más que sentirme y sentir lo evidente. Las velas comienzan a extinguirse, pero la noche aún no.

martes, 15 de julio de 2008

Pequeña muerte

No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces del dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele. Pequeña Muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña Muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace.

Eduardo Galeano
El Libro de los abrazos
Llevaba tres días llorando debajo de mi cama sin dormir, ni comer, sólo lloraba... Sentía que el pecho me dolía tan fuerte que me sofocaba... Daban vueltas en la cabeza tantos recuerdos, tantas imágenes encapsuladas de corta duración pero lentas muy lentas... Abrazaba la almohada, la olía intentando sacar hasta el último olor a tí pero ese olor lo tenía en todo el cuerpo... Al recordar cada caricia, cada beso sentía como puñaladas me hacían profundas heridas... Quería gritar tan fuerte pero tan fuerte que ni siquiera me salía la voz, no tenía fuerzas...
Desde nuestro último encuentro había estado días esperando que regresaras y poder verte, eras como una necesidad, el complemento que necesitaba, lo único realmente de valor para mí en ese momento, debí sospechar desde el primer día que hablaste y dijiste que volverías días después, la segunda y la tercer llamada hasta que en la cuarta sucedió lo que tanto temía: no voy a regresar, me voy a casar...
¿Alguna vez han sentido cómo se les parte el corazón? ¿Cómo se les acaba el mundo, con tan sólo unas palabras? Quería salir corriendo y que no me detuviera nadie, que me aplastara un camión, me atropellara un carro, me tragara la tierra, cualquier cosa que me hiciera desaparecer.
Yo me encerré días a vivir mi muerte, el golpe final estaba dado y yo estaba tirada en la lona mientras la cuenta regresiva estaba 10, 9, 8, 7, 6, y no me quería levantar, cerré los ojos y no me quise levantar... Desperté más tarde en la cama de un hospital con dos vendas en las muñecas, el haber atravezado la piel con ese filo hizo que mi dolor cediera un poco y pude respirar normal. En la mente seguían los recuerdos de los besos, el dolor, ese dolor inmenso que me hiciste sentir la primera vez que estuvimos juntos cuando te decía que despacio porque sentía que me estabas destrozando y al final de cuentas si lo hiciste no sólo de placer si no también de dolor...
Eras mi todo, compartimos tantas cosas que para mi fueron la primera vez, despertar en las mañanas y ver tu rostro, dormir abrazados, decir te amo, pensar en 2 en vez de 1, comprar todo para dos personas, tu espacio en mi casa, mi espacio en tu casa, tu espacio en mi vida, mi espacio en tu vida... o las veces cuando fumabamos mariguana y yo veia tu cara y decia que eras tan hermoso y tu sonreías sin siquiera poder decir una palabra... El alcohol, los excesos, esas fiestas interminables, eramos como dos estrellas de rock viviendo la vida tan rapidamente, tan fugazmente...
Recuperarse fue dificil, pastillas, psicológos, psiquiatras, la familia, los amigos nada funcionaba, y aunque nunca mencionaba cuál había sido el motivo de esa decisión, porque ni siquiera yo lo sabía, no habías sido tú ya traía tantas cosas que sólo bastó un empujón para caer, yo en realidad esperaba que fueras a visitar o por lo menos llamaras y tampoco sucedió, me aislé sobre todo para pensar en lo que había hecho, toque fondo, desconecte mi cable del mundo para poder cargar pilas y regresar...
Nueve meses después estaba de vuelta, sólo que ya no era la misma persona, cambió todo dentro de mí ahora con dos cicatrices que uso pulseras para taparlas, la sonrisa se esfumó, era tan transparente que podías darte cuenta que estaba vacía sin nada que ofrecer pero estaba viva, y un día después de nueve meses sin saber de tí, sin decir nada, sin siquiera avisar tocaste la puerta, abrí y te dejé pasar...

Secreto sin voces

¿Qué diría ella si lo supiera?
Yo en su lugar moriría.

Saber que estoy en ciertos rincones de tu piel que ella ni siquiera sabe que existen. Que en tu respiración agitada me escondo, y que temes gritar un nombre porque quizá sea el mío.

¿Qué haría ella? quizá cerraría los ojos y se daría por vencida.

Tal vez entendería porqué le haces el amor en silencio, porque a veces te mira a los ojos y no estás adentro. Es posible que comprenda esa pasión loca que te arrebata cuando la penetras, y le rasguñas la espalda mientras la besas con dolor, con el mismo dolor que te enseñé yo.

¿Qué sentiría ella? seguramente le dolería tan profundo que lloraría sangre y le arrancaría las sábanas a la cama queriendo encontrarme y escupir. Le prendería fuego a la casa deseando con el alma verme calcinada, pero no bastaría. Ni volviendo a nacer me olvidas.

Es mejor que sigamos en secreto, revolcándonos en el suelo y diciéndonos amores en el oído, pegaditos al cuerpo para que sólo la piel escuche nuestros delirios.

Continuemos escondiendo las miradas, oliéndonos a distancia, jugando a que estamos olvidados, muertos y enterrados.

Sigamos llevando flores a la tumba de nuestro amor fallecido y digamos con benevolencia ante los amigos: "es que no nos entendíamos..."; aunque en el fondo, en ese brevísimo espacio de honestidad absoluta gritemos sin temor a equivocarnos: "es que nos amamos demasiado".

Energía Cósmica

Deslicé tu último beso sobre mi espalda y sentí el abismo justo bajo mis pies.

La húmedad volvió cálidas tus caricias y mi lengua pidió más de tu cuerpo que entonces ya me pertenecía.

Impronunciables sensaciones resguardé en mis muslos y con unos labios que sólo te saben, inventé nuevas palabras con las cuales amarte.

Tu placer fue mío y a la par tuya me dejé inundar por ésto que brota una y otra vez de los dos.

Con los ojos cerrados puedo sentir tu olor.

Mi piel tiene memoria y en ella has escrito tu nombre con fuego.



lunes, 14 de julio de 2008

Perdida en el placer

Dos copas de vino y una película.
Mis piernas en tus piernas y un poco de queso.
Entre escena y escena una mirada clandestina.
Apenas comienzan los créditos y tu boca va directamente a mis muslos.
Me estremezco al sentir tus labios cerca de mi.
Los besos suben poco a poco sin olvidar probar ningún rincón de mi cuerpo.
Nos levantamos y bailamos un poco.
Me llevas a la cama y me despojas de mi ropa, esa que compré especialmente para ti.
Me haces el amor una y otra vez.
Lo único que nos separa es el sudor de nuestros cuerpos.
Me ves, te veo. No dejas de besarme, de tocarme, de estar en mi...
Con un poco de alcohol en el cuerpo, tu aliento, tu piel y tus ojos, me pierdo en el placer.

viernes, 11 de julio de 2008

Beso de muerto

Si mal no recuerdo hace un poco más de dos años...

Era la 1 de la madrugada y yo estaba tan borracha que ni siquiera era capaz de terminar de hacer la maleta, a las 6:30 am salía mi vuelo estaría fuera unos meses... Me ayudaste a empacar, porque yo no podia sostenerme y decías tienes que llevarte chamarras porque allà llueve mucho, tienes que llevarte esto, esto, esto, esto, mientras echabas todo a las maletas y yo me reìa y me reía porque estabas tan preocupado, me regañabas: ¿cómo pudiste emborracharte si te tienes que ir? no te van a dejar subir a ese avión...
Después me trajiste un café, y te sentaste a mi lado a decirme cuanto me extrañarías, que no querías que me fuera, que tenías miedo que no volviera o que me pasará algo y jamás volver a verme...
Estando en el aeropuerto apunto de abordar, me abrazaste tan fuerte como si no fueras a volver a verme, yo no me podìa quitar los lentes y sentía que todo me daba vueltas... voltié para decirte adios y ahí estabas parado, tieso, ido, en medio de toda esa multitud, el tiempo se detuvo y dejé de tambalearme aunque sólo fueran unos segundos, agaché la cabeza, dí la media vuelta y me subí a ese avión.
Más tarde me mandaste un mensaje diciendo que en todo el día no había salido el sol, que el cielo estuvo gris y que ibas manejando en carretera mientras llovía y no dejabas de sentir una infinita tristeza, que sentías que habías perdido a tu mejor amiga, tu ùnica amiga.
El vuelo estuvo horrible, independiente de ir cruda, me dolìa tanto el estómago de los nervios, de llegar a otra ciudad y reencontrarme con la persona por la cual yo había hecho este viaje, y me preguntaba: ¿irà a venir por mí? ¿y si no viene? ¿y si no funciona? y muchas preguntas más... recogí mi equipaje y en cuanto salí ahí estaba parado, tieso, ido, en medio de toda esa multitud, el tiempo se detuvo hasta que sonrió y sentí que mi corazón volvió a latir, caminé lentamente y él también lo hizo hasta que estuvimos frente a frente esperando que uno de los dos se atreviera a dar el primer paso, lo dimos al mismo tiempo nos abrazamos y me dijo: por fin estás aquí...

Llegamos a su departamento, me mostró cuál serìa mi habitación, cuál era su habitación (que tiempo después fue de ambos) y repetía todavía no puedo creer que estes aquí, mientras me pellizcaba para saber si era real, si no estaba soñando...
Los meses se fueron tan ràpido, nunca discutimos, nunca nos peleamos, yo disfrutaba cada instante a su lado, podrìa escribir un post diferente para cada dìa que compartimos juntos, cada dìa era diferente, yo reía y reía, el lo hacía junto conmigo, yo lloraba èl lloraba conmigo, yo hacia comida el lavaba los trastes, yo me cambiaba el me quitaba la ropa, el se cambiaba yo le quitaba la ropa, despertar todas las mañanas a su lado recuerdo que me decía que le gustaba tanto que lo abrazará con mis 3 brazos (mis dos brazos y mi pierna) porque asì se sentìa seguro, a mi me encantaba hacerme la dormida en las mañanas para cuando se iba a trabajar para que me diera mi beso de despedida y me dijera cuanto me amaba, vivia para hacerme feliz, y realmente lo hacía...
En estos meses ni un sólo día dejé de recibir una llamada o mensajes de mi amigo, diciendo que me extrañaba, que me amaba y no podía vivir sin mí, a veces me sentía mal de yo estar tan feliz y el estar tan triste...
Pero no hay plazo que no se cumpla, el dìa en que yo regresaría a mi ciudad de origen, estando en la terminal de autobuses, despedí con un abrazo y el beso más rico que jamás alguien me haya dado y lloraba como lloramos, yo no quería separme de él, y el se iria muy lejos a dónde yo no podía acompañarle, me decía: bonita no llores, sè feliz, no quiero que llores, mientras no dejaban de salirle lágrimas de sus ojos... cuando me subí al camión voltié para decirte adios y ahí estaba parado, llorando a punto de quebrarse, en medio de toda esa multitud, el tiempo se detuvo... dí la media vuelta, dejé una parte de mí con él, un vacio enorme que desde entonces nadie más ha podido llenar, todas las horas de camino todas esas horas lloré hasta quedarme dormida, el chofer del autobus me decía preocupado: ya no llores siempre podrás regresar...
Cuando me baje del camión, ahí estaba mi amigo esperandome en cuanto lo ví supe que no era el lo que yo quería para mí, pero tampoco quería estar sola...
Me abrazaste y no podía dejar de llorar, me dijiste que sabías que yo lo quería y aún así no te importaba, tú querías estar conmigo... creo que fue el peor error que pude haber cometido...
Un clavo no saca a otro clavo,
al contrario lo hunde más...
Si mal no recuerdo,
hace casi dos años...
todavía te recuerdo.
A qué sabe el beso de muerto
De alguien que es un recuerdo
A qué sabe el beso de muerto
De alguien que tienes adentro
Naila

jueves, 10 de julio de 2008

¿Hasta
donde
se
vale?

martes, 8 de julio de 2008

Otro

Entonces llegó otro hombre, otras manos, otra piel.
Y con el llegaron muchos años de compartir, aprender, discutir, llorar, abrazar, besar, hacer el amor.

Mi vida dio un giro de 180º con él a mi lado: mis preferencias, mi tiempo, mis amigos, mi vida entera se modificó por él y en ese momento accedí a hacer esos cambios alegremente, enamorada.

¿Y que paso? Un día me encontré con que la que yo era ya no existía.
Perdí mi identidad por convertirme en alguien mas que encajara en su mundo y al pasar de los años para el no fue suficiente (o al menos así lo sentí).
Jamás fue suficiente mi amor, jamás logre que prefiriera estar conmigo, jamás logre que me amara como yo deseaba.

Fue pasando el tiempo, nos hicimos viejos conocidos, pero ya no amantes… me di cuenta de que simplemente ya no estaba(mos) enamorado(s), si, había mucho en común, mucho vivido en pareja, muchos planes que se quedaron en el aire, palabras, pero solo eso.

Ese adiós es el más doloroso de mi historia, fue como si me arrancaran un pedazo de vida y como dice la canción: Y no me dejaste otra opción que arrancarme la piel y aguantar el dolor.
Aun hoy me duele, queda el hueco y en días como hoy todavía lo extraño un poco…
En realidad no se ni que extraño de el, no se si me acostumbré a su presencia o es el haberlo amado tanto.
No se si es el saberlo haciendo planes, esos que jamás hicimos nosotros, en otra piel.

lunes, 7 de julio de 2008

¿Quiénes esperan?

Goodboys always come last. - cita de alguna película cuyo nombre no recuerdo.


¿Los hombres de sus vidas esperan a que ustedes se vengan?:
a) siempre
b) nunca
c) casi siempre, pero a veces no lo pueden evitar
d) son procesos independientes según su perspectiva
e) otro: especificar


jueves, 3 de julio de 2008

Otro adios

Tiré tu cepillo de dientes. Ese de mango verde que te quejaste tenía las cerdas muy chiquitas. Lo roté entre mis manos y pensé: ¿por qué no pudiste ver la parte importante? Sin respuesta, lo dejé caer en el cesto de paja, pensando en la imposibilidad de hacerte ver que con él te daba una presencia en mi casa.

Me meto a la cama con la certeza de que no llamarás, que tal vez nunca más sepa de ti. ¿Cuál es mi lado de la cama? ¿Sigue siendo el mismo? ¿Quién se metió más en la vida de quién? Yo sigo durmiendo en esta cama, la única que compartimos. Sé que ya no te oiré decir esa palabra de cuatro letras que nadie me había dicho y me divertía oír en tus labios. Tanto que aprendí a decirla para ti.

¿Cuándo te extrañaré más? ¿En la cama? ¿Viendo una película? ¿En el sillón sentados platicando sobre cualquier cosa o jugando basta o caricaturas? ¿La próxima vez que vea un partido de americano?

No sé. Sé que la vida no será igual, ya tiene tu aroma integrado. Seguro habrá una tarde de lluvia en que saque el tablero del Scrabble y lo tenga que jugar sola, sé que habrá más de una mañana en que despertaré buscándote con mi mano o mi boca. Tal vez alguna noche de invierno tenga ganas de caminar por las calles tomada de tu mano y miraré a Orion con mi perra confundida a mi lado.

Guardo imágenes de lo que fuimos por esos breves días, y también algunas de lo que pudimos ser y no fuimos y no somos y no seremos.

miércoles, 2 de julio de 2008

Soñando

Caminamos juntos de la mano hacia la oscuridad, dejándonos llevar por nuestros impulsos, por nuestros instintos.

Jugamos a la orilla del mar hasta caer cansados en la fresca arena, húmeda por la alta de la marea al final de la tarde. La noche a la orilla del mar es mas ruidosa que en la ciudad. Me mirabas atentamente, como intentando descifrar mis pensamientos y reías de mi seriedad.

La noche era clara gracias a la brillante luna. Te sentaste junto a mí y mi corazón tembló. Nuestras manos entrelazadas solo podían demostrar nuestra unión.

Algo así es como un sueño hecho realidad.