miércoles, 30 de julio de 2008
Masacre 01
martes, 29 de julio de 2008
miércoles, 23 de julio de 2008
Por primera vez
martes, 15 de julio de 2008
Pequeña muerte
Eduardo Galeano
El Libro de los abrazos
Secreto sin voces
Yo en su lugar moriría.
Saber que estoy en ciertos rincones de tu piel que ella ni siquiera sabe que existen. Que en tu respiración agitada me escondo, y que temes gritar un nombre porque quizá sea el mío.
¿Qué haría ella? quizá cerraría los ojos y se daría por vencida.
Tal vez entendería porqué le haces el amor en silencio, porque a veces te mira a los ojos y no estás adentro. Es posible que comprenda esa pasión loca que te arrebata cuando la penetras, y le rasguñas la espalda mientras la besas con dolor, con el mismo dolor que te enseñé yo.
¿Qué sentiría ella? seguramente le dolería tan profundo que lloraría sangre y le arrancaría las sábanas a la cama queriendo encontrarme y escupir. Le prendería fuego a la casa deseando con el alma verme calcinada, pero no bastaría. Ni volviendo a nacer me olvidas.
Es mejor que sigamos en secreto, revolcándonos en el suelo y diciéndonos amores en el oído, pegaditos al cuerpo para que sólo la piel escuche nuestros delirios.
Continuemos escondiendo las miradas, oliéndonos a distancia, jugando a que estamos olvidados, muertos y enterrados.
Sigamos llevando flores a la tumba de nuestro amor fallecido y digamos con benevolencia ante los amigos: "es que no nos entendíamos..."; aunque en el fondo, en ese brevísimo espacio de honestidad absoluta gritemos sin temor a equivocarnos: "es que nos amamos demasiado".
Energía Cósmica
La húmedad volvió cálidas tus caricias y mi lengua pidió más de tu cuerpo que entonces ya me pertenecía.
Impronunciables sensaciones resguardé en mis muslos y con unos labios que sólo te saben, inventé nuevas palabras con las cuales amarte.
Tu placer fue mío y a la par tuya me dejé inundar por ésto que brota una y otra vez de los dos.
Con los ojos cerrados puedo sentir tu olor.
Mi piel tiene memoria y en ella has escrito tu nombre con fuego.
lunes, 14 de julio de 2008
Perdida en el placer
Mis piernas en tus piernas y un poco de queso.
Entre escena y escena una mirada clandestina.
Apenas comienzan los créditos y tu boca va directamente a mis muslos.
Me estremezco al sentir tus labios cerca de mi.
Los besos suben poco a poco sin olvidar probar ningún rincón de mi cuerpo.
Nos levantamos y bailamos un poco.
Me llevas a la cama y me despojas de mi ropa, esa que compré especialmente para ti.
Me haces el amor una y otra vez.
Lo único que nos separa es el sudor de nuestros cuerpos.
Me ves, te veo. No dejas de besarme, de tocarme, de estar en mi...
Con un poco de alcohol en el cuerpo, tu aliento, tu piel y tus ojos, me pierdo en el placer.
viernes, 11 de julio de 2008
Beso de muerto
jueves, 10 de julio de 2008
martes, 8 de julio de 2008
Otro
Y con el llegaron muchos años de compartir, aprender, discutir, llorar, abrazar, besar, hacer el amor.
Mi vida dio un giro de 180º con él a mi lado: mis preferencias, mi tiempo, mis amigos, mi vida entera se modificó por él y en ese momento accedí a hacer esos cambios alegremente, enamorada.
¿Y que paso? Un día me encontré con que la que yo era ya no existía.
Perdí mi identidad por convertirme en alguien mas que encajara en su mundo y al pasar de los años para el no fue suficiente (o al menos así lo sentí).
Jamás fue suficiente mi amor, jamás logre que prefiriera estar conmigo, jamás logre que me amara como yo deseaba.
Fue pasando el tiempo, nos hicimos viejos conocidos, pero ya no amantes… me di cuenta de que simplemente ya no estaba(mos) enamorado(s), si, había mucho en común, mucho vivido en pareja, muchos planes que se quedaron en el aire, palabras, pero solo eso.
Ese adiós es el más doloroso de mi historia, fue como si me arrancaran un pedazo de vida y como dice la canción: Y no me dejaste otra opción que arrancarme la piel y aguantar el dolor.
Aun hoy me duele, queda el hueco y en días como hoy todavía lo extraño un poco…
En realidad no se ni que extraño de el, no se si me acostumbré a su presencia o es el haberlo amado tanto.
No se si es el saberlo haciendo planes, esos que jamás hicimos nosotros, en otra piel.
lunes, 7 de julio de 2008
¿Quiénes esperan?
Goodboys always come last. - cita de alguna película cuyo nombre no recuerdo.
¿Los hombres de sus vidas esperan a que ustedes se vengan?:
a) siempre
b) nunca
c) casi siempre, pero a veces no lo pueden evitar
d) son procesos independientes según su perspectiva
e) otro: especificar
jueves, 3 de julio de 2008
Otro adios
Tiré tu cepillo de dientes. Ese de mango verde que te quejaste tenía las cerdas muy chiquitas. Lo roté entre mis manos y pensé: ¿por qué no pudiste ver la parte importante? Sin respuesta, lo dejé caer en el cesto de paja, pensando en la imposibilidad de hacerte ver que con él te daba una presencia en mi casa.
Me meto a la cama con la certeza de que no llamarás, que tal vez nunca más sepa de ti. ¿Cuál es mi lado de la cama? ¿Sigue siendo el mismo? ¿Quién se metió más en la vida de quién? Yo sigo durmiendo en esta cama, la única que compartimos. Sé que ya no te oiré decir esa palabra de cuatro letras que nadie me había dicho y me divertía oír en tus labios. Tanto que aprendí a decirla para ti.
¿Cuándo te extrañaré más? ¿En la cama? ¿Viendo una película? ¿En el sillón sentados platicando sobre cualquier cosa o jugando basta o caricaturas? ¿La próxima vez que vea un partido de americano?
No sé. Sé que la vida no será igual, ya tiene tu aroma integrado. Seguro habrá una tarde de lluvia en que saque el tablero del Scrabble y lo tenga que jugar sola, sé que habrá más de una mañana en que despertaré buscándote con mi mano o mi boca. Tal vez alguna noche de invierno tenga ganas de caminar por las calles tomada de tu mano y miraré a Orion con mi perra confundida a mi lado.
Guardo imágenes de lo que fuimos por esos breves días, y también algunas de lo que pudimos ser y no fuimos y no somos y no seremos.
miércoles, 2 de julio de 2008
Soñando
Jugamos a la orilla del mar hasta caer cansados en la fresca arena, húmeda por la alta de la marea al final de la tarde. La noche a la orilla del mar es mas ruidosa que en la ciudad. Me mirabas atentamente, como intentando descifrar mis pensamientos y reías de mi seriedad.
La noche era clara gracias a la brillante luna. Te sentaste junto a mí y mi corazón tembló. Nuestras manos entrelazadas solo podían demostrar nuestra unión.
Algo así es como un sueño hecho realidad.